Juicios éticos

Un juicio ético es  la facultad de razonar y determinar qué acción, conducta o actitud es la más adecuada, de entre un conjunto de alternativas, en función del sistema de valores

Es aquel que nos permite identificar, en una situación o circunstancia determinada, cuál es el dilema ético que se nos plantea, y, en consecuencia, nos ayuda a analizar cuál de las opciones con que contamos es la que más se ajusta a nuestra situación, siempre teniendo en consideración el marco del sistema de valores morales en que nos encontramos.

Asimismo, el juicio ético nos indica cuál es el modo más conveniente de aplicar nuestras determinaciones a la hora de solucionar el problema

La importancia de desarrollar la capacidad para el juicio ético radica en que nos posibilita discernir de manera más eficiente las razones que justifican nuestras decisiones, así como comprender mejor dónde se encuentra el problema ético y cuál es su solución más adecuada.



Por ejemplo, en la escuela nos forman para hacer juicios éticos en relación con aquellas acciones que convengan mejor a nuestros propósitos de ser personas honradas y honestas. 

El juicio ético y el juicio moral son cosas diferentes. Mientras que el juicio ético supone la consideración razonada de las consecuencias éticas de una acción, determinación o conducta, en relación con el sistema de valores, el juicio moral se refiere más bien a la facultad de juzgar y valorar una acción, determinación o conducta, en función de si es correcta o incorrecta y de si sus consecuencias son buenas o malas.



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