Autoestima
Es un conjunto de percepciones, pensamientos,
evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamientos dirigidos hacia uno
mismo, hacia nuestra manera de ser, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y
nuestro carácter. En resumen: es la evaluación perceptiva de nosotros mismos. En
su jerarquía de las necesidades humanas, se describe como la necesidad de
aprecio, que se divide en dos aspectos, el que se tiene uno mismo (amor propio,
confianza, aprecio, suficiencia, etc), y el respeto y estimación que se recibe
de otras personas (reconocimiento, aceptación, etc.).
Todos tenemos una imagen mental de quienes somos, qué
aspecto tenemos, en qué somos buenos y cuáles son nuestros puntos débiles. Nos
formamos esa imagen a lo largo del tiempo, empezando en nuestra infancia.
La autoestima es un concepto gradual. En virtud de
ello, las personas pueden presentar en esencia uno de tres estados:
Tener una autoestima alta equivale a sentirse
confiadamente apto para la vida, o, usando los términos de la definición
inicial, sentirse capaz y valioso; o sentirse aceptado como persona.
Tener una autoestima baja es cuando la persona no
se siente en disposición para la vida; sentirse equivocado como persona.
Tener un término medio de autoestima es oscilar
entre los dos estados anteriores, es decir, sentirse apto e inútil, acertado y
equivocado como persona, y manifestar estas incongruencias en la conducta actuar,
unas veces, con sensatez, otras, con irreflexión, reforzando, así, la inseguridad.
Es bueno tener una buena autoestima porque muchas personas suelen hacer comentarios negativos hacia nuestros físicos que es lo más común y teniendo una buena autoestima es difícil que nos afecten.
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